sab 5a. Sem Pascua (Id=304)
[col][lect][ofre][pref][com][despcom]
Por el bautismo han sido sepultados en
Cristo y con él han sido resucitados, porque han creído en el poder de Dios que
los resucitó de entre los muertos. Aleluya.
Consepúlti estis Christo
in baptísmo, in quo et resurrexístis
per fidem operatiónis Dei, qui suscitávit illum a mórtuis, allelúia
Oremos:
Dios omnipotente y eterno, que en el bautismo nos has comunicado tu misma vida;
haz que todos tus hijos, renacidos a la esperanza de la inmortalidad,
alcancemos con tu ayuda la plenitud de la gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
¡Ven a Macedonia y ayúdanos!
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
16, 1-10
En aquellos días, Pablo llegó a Derbe y después a Listra. Había
allí un discípulo llamado Timoteo, de madre judía convertida al cristianismo, y
de padre griego. Timoteo era muy estimado entre los hermanos de Listra e Iconio. Pablo decidió
llevarlo consigo y lo circuncidó, debido a los judíos que había en aquella
región, pues todos sabían que su padre era griego.
En todas las ciudades por donde pasaban comunicaban a los creyentes los
acuerdos y las decisiones tomados por los apóstoles y los responsables de
Jerusalén, y les recomendaban que los cumplieran. Las iglesias se robustecían
en la fe y crecían en número de día en día.
Atravesaron Frigia y la región de Galacia, pero el
Espíritu Santo les impidió anunciar el mensaje en la provincia de Asia.
Llegaron a Misia e intentaron dirigirse a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no
los dejó. Así que pasaron de largo por Misia y se dirigieron a Tróade.
Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le presentó un macedonio y le hizo esta
súplica:
"Pasa a Macedonia y ven en nuestra ayuda".
Ante esta visión, procuramos pasar rápidamente a Macedonia, persuadidos de que
Dios nos llamaba a anunciarles la buena noticia.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Sal 99, 2.3.5
Aclamen al Señor, tierra entera.
Iubiláte Dómino, omnis
terra.
Aclamen al Señor, habitantes de toda la
tierra, den culto al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos festivos.
Aclamen al Señor, tierra entera.
Iubiláte Dómino, omnis
terra.
Reconozcan que el Señor es Dios, que él
nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas que él apacienta.
Aclamen al Señor, tierra entera.
Iubiláte Dómino, omnis
terra.
Porque el Señor es bueno y su amor es
eterno, su fidelidad permanece de generación en generación.
Aclamen al Señor, tierra entera.
Iubiláte Dómino, omnis
terra.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Si han resucitado con Cristo, busquen las cosas del cielo, donde está Cristo
sentado a la derecha de Dios.
Si consurrexístis cum Christo, quae
sursum sunt, quaerite, ubi Christus
est in déxtera Dei sedens.
Aleluya.
Ustedes no son del mundo, pues al elegirlos, yo los he separado del mundo
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
15, 18-21
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"Si el mundo los odia, recuerden que primero me odió a mí. Si
pertenecieran al mundo, el mundo los amaría como cosa propia; pero como no
pertenecen al mundo, porque yo los elegí y los saqué de él, por eso el
mundo los odia.
Recuerden lo que les dije: "Ningún siervo es superior a su señor".
Igual que me han perseguido a mí, los
perseguirán a ustedes; y en la medida en que pongan en práctica mi enseñanza,
también pondrán en práctica la de ustedes. Los tratarán así por mi causa,
porque no conocen al que me envió".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta, Señor, en tu bondad los dones que te
presentamos y concédenos tu protección para conservar tu gracia y conseguir la
felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
La nueva vida en Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en
que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Por él, los hijos de la luz amanecen a la vida eterna, los creyentes atraviesan
los umbrales del Reino de los cielos; porque en la muerte de Cristo nuestra
muerte ha sido vencida y en su resurrección hemos resucitado todos.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y
también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar
el himno de tu gloria:
[Misa]
Padre, por ellos ruego, para que todos sean uno en nosotros, para que el mundo
crea que tú me has enviado, dice el Señor. Aleluya.
Pater, pro eis rogo,
ut ipsi in nobis unum sint,
ut credat mundus quia tu me misísti, dicit Dóminus, allelúia.
Oración
después de la Comunión
Oremos:
Señor, que tu amor proteja siempre a quienes has salvado por medio de la pasión
de tu Hijo, y que Cristo resucitado sea la fuente de todas nuestras alegrías.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.